La Junta de Andalucía ha reclamado al Gobierno de España la incorporación de 102 actuaciones adicionales en la planificación de la red de transporte eléctrico 2025-2030, lo que supondría 365 millones de euros más sobre la propuesta estatal y elevaría la inversión total solicitada para la comunidad hasta 823 millones de euros.
El Consejo de Gobierno celebrado este lunes ha tomado conocimiento de las alegaciones presentadas por la Consejería de Industria, Energía y Minas al documento del Ministerio para la Transición Ecológica, al considerar que no responde a las necesidades energéticas, industriales y socioeconómicas de Andalucía y puede convertirse en un freno para su desarrollo en los próximos años.
Según la Junta, la propuesta del Ministerio solo contempla 458 millones en nuevas actuaciones, aceptando apenas el 23% de las solicitudes andaluzas y destinando a la comunidad el 11,8% de la inversión total estatal, una cifra que el Ejecutivo autonómico considera muy inferior a la que le correspondería por población, superficie y consumo eléctrico.
119 proyectos identificados
Las alegaciones son el resultado de un proceso de consulta con empresas promotoras de proyectos energéticos, grandes industrias y distribuidoras eléctricas, actualizado tras casi dos años desde que las comunidades remitieran sus propuestas iniciales. De este análisis se han identificado 119 proyectos que requieren nuevas infraestructuras, con una potencia no atendida cercana a 18.000 megavatios, además de 19 posiciones de apoyo reclamadas por las distribuidoras.
Entre las actuaciones solicitadas destacan 16 nuevas líneas eléctricas, la repotenciación de seis ejes existentes, la construcción de 12 subestaciones y la instalación de tres transformadores, con una inversión asociada de 306,4 millones de euros. A ello se suman 65 nuevas posiciones de acceso en subestaciones, valoradas en 58,6 millones, para atender demanda industrial, proyectos renovables, hidrógeno verde y centros de datos.
La Junta advierte de que no atender estas peticiones perpetuaría la desventaja estructural de Andalucía, cuya densidad de red de transporte es un 40% inferior a la media peninsular, y supondría desaprovechar su potencial energético, con más de 16 GW de potencia renovable instalada y un liderazgo claro en nuevas instalaciones en los últimos años.


