El Consejo de Ministros ha aprobado un real decreto-ley que prorroga hasta finales de 2026 las ayudas a la compra de vehículos eléctricos y mantiene la deducción del IRPF asociada, en un movimiento que busca consolidar el proceso de electrificación del parque automovilístico español y aportar estabilidad regulatoria tras semanas de incertidumbre política.
La medida, integrada en un nuevo decreto de “escudo social”, contempla deducciones de hasta el 15% en el IRPF por la adquisición de vehículos eléctricos —tanto para particulares como para empresas— así como por la instalación de puntos de recarga domésticos. El objetivo es reducir barreras económicas y sostener la demanda en un momento clave para el sector.
Dentro del paquete se incluye el Plan Auto+, dotado con 400 millones de euros destinados a incentivar la compra de vehículos eléctricos. La continuidad de este fondo supone una señal directa al mercado y al tejido industrial, especialmente en un contexto europeo marcado por la transición energética y el endurecimiento de los objetivos de reducción de emisiones.
El sector había reclamado con urgencia la recuperación de estas ayudas después de que el pasado 27 de enero el Congreso rechazara la convalidación de un decreto que incluía, entre otras medidas, la subida de las pensiones y la prórroga del anterior “escudo social”. Asociaciones como Anfac, Faconauto y Ganvam advirtieron entonces del riesgo de frenar el ritmo de electrificación si no se restablecían los incentivos.
Mercado en alza
Pese a la incertidumbre normativa, el año ha comenzado con cifras al alza. Según datos de Anfac, en enero se matricularon 6.472 vehículos 100% eléctricos (BEV), un 29,1% más que en el mismo mes del año anterior. Los híbridos enchufables (PHEV) alcanzaron las 8.740 unidades, con un crecimiento del 66,7%.
En conjunto, los turismos electrificados (BEV+PHEV) sumaron 15.212 matriculaciones, un 48,3% más, elevando su cuota de mercado al 20,8%, frente al 14,8% registrado en enero de 2025.
El director general de Anfac, José López Tafall, ha subrayado que el ejercicio “arranca con fuerza”, aunque advierte de que buena parte de las operaciones corresponden al cierre del último trimestre del año anterior. “Hemos de actuar en 2026 para consolidar el ritmo”, ha señalado.
El Ejecutivo enmarca estas medidas dentro de una estrategia más amplia que incluye actuaciones en vivienda, energía, empleo y financiación territorial. Más allá del automóvil, el mensaje es político y económico: la transición energética mantiene respaldo fiscal.
En un mercado donde la confianza determina la decisión de compra, la continuidad de las deducciones puede marcar la diferencia entre la intención y la matriculación efectiva. El reto ahora será comprobar si la estabilidad normativa se traduce en un crecimiento sostenido durante todo 2026.


