
El Instituto de Graduados en Ingeniería e Ingenieros Técnicos de España (INGITE) ha presentado el análisis por comunidades autónomas del III Informe sobre los Estudios Universitarios de Ingeniería en España, un estudio que examina la distribución territorial del alumnado y la evolución de las titulaciones de ingeniería en el sistema universitario español. Entre sus conclusiones, el informe pone de relieve que Andalucía, Cataluña, Comunidad Valenciana y Comunidad de Madrid concentran más de la mitad de los estudiantes de ingeniería, lo que evidencia el peso que estas regiones tienen en la formación de futuros profesionales del sector.
Más allá de la distribución geográfica del alumnado, el estudio pone el foco en una tendencia que el propio informe califica de preocupante para el futuro de la profesión y para el desarrollo tecnológico del país. Según el análisis realizado, están aumentando los grados universitarios vinculados al ámbito tecnológico que no habilitan para el ejercicio profesional de la ingeniería, mientras que los estudios habilitantes —aquellos que permiten ejercer como ingeniero o ingeniera— muestran una tendencia descendente en número de estudiantes.
Esta evolución supone un desafío relevante, ya que los títulos habilitantes son los que garantizan la formación técnica completa necesaria para ejercer la profesión regulada de ingeniero, especialmente en ámbitos estratégicos para la economía y el desarrollo industrial, como la energía, la industria, las infraestructuras o la transición tecnológica.
El informe advierte de que la progresiva reducción del peso de los estudios habilitantes podría generar a medio y largo plazo un déficit de profesionales con atribuciones técnicas, precisamente en un contexto en el que la economía demanda cada vez más perfiles cualificados en ingeniería para afrontar retos como la digitalización, la sostenibilidad o la modernización industrial.
En este sentido, INGITE subraya la importancia de reforzar el conocimiento social sobre las titulaciones que habilitan para el ejercicio profesional de la ingeniería, así como de impulsar políticas educativas que contribuyan a mantener y potenciar estos estudios dentro del sistema universitario español.
El análisis territorial incluido en el informe también permite identificar cómo se distribuye el alumnado de ingeniería en el conjunto del país, destacando el papel de determinadas comunidades autónomas como principales polos de formación técnica. Sin embargo, más allá de estas diferencias regionales, la evolución del tipo de titulaciones cursadas se perfila como uno de los aspectos más relevantes para el futuro de la ingeniería en España.


