Domingo Villero, decano del Colegio Oficial de Graduados e Ingenieros Técnicos Industriales de Cádiz, participó en El Mirador Informativo de Onda Cádiz para analizar el gran apagón que hace ahora un año dejó sin suministro eléctrico a buena parte del país. Un episodio que, según subraya, evidenció la enorme dependencia de la sociedad de la energía y reabrió el debate sobre el modelo energético y sus debilidades.
Hace un año del apagón. ¿Quién iba a decir que algo así podía ocurrir?
¿Quién iba a decir que pasaría lo que ahora recordamos un año después? Fue algo tan singular que lo que ha hecho es que la gente tome conciencia de para qué sirve la energía, de cómo está en nuestro día a día y de cómo nos afecta.
Yo creo que todos pudimos darnos cuenta de que dependemos demasiado de lo que suceda con la energía. Por lo tanto, la gestión de todo el sistema energético, en este caso nacional y que trascendió a la Península Ibérica, debe estar mucho más controlada. Es cierto que tenemos un sistema eléctrico bastante sólido y que nadie podía esperar que sucediera algo así, aunque pudiera entrar dentro de las posibles casuísticas. Pero, finalmente, nadie podía intuir lo que ocurrió.
¿Qué lección principal deja aquel episodio?
Que dependemos demasiado de lo que suceda con la energía. Por lo tanto, la gestión del sistema energético, a nivel nacional y que trascendió a toda la península ibérica, debe estar mucho más controlada. Tenemos un sistema eléctrico bastante sólido y nadie podía esperar algo así, aunque pudiera entrar dentro de las casuísticas posibles. Pero lo cierto es que nadie lo intuía.
-Aún no hay una explicación definitiva.
-Efectivamente. Se están planteando distintos escenarios y se buscan relatos que intentan encajar con lo que la técnica puede justificar, también en función de los intereses que hay. Pero estamos hablando de un país paralizado durante 12 o 14 horas, incluso más en algunos sitios. Eso tiene una trascendencia enorme. Está todo judicializado y será un juez quien determine lo que realmente pasó.
-¿Con qué se queda usted de todo aquello?
-Con el mensaje: lo importante que es la energía en nuestro día a día. Y también con la capacidad de reacción. Ese “cero absoluto” era difícil de imaginar, pero la capacidad de rearme del sistema eléctrico en España, con distintas centrales y tecnologías, fue bastante buena.
-Fue una situación límite para la ciudadanía.
-Totalmente. Muchos no sabíamos ni cómo cocinar, vivíamos a oscuras, sin teléfonos móviles. Fue una prueba para toda la sociedad.
-Se ha hablado mucho del mix energético. ¿Qué falló?
-Se ha evidenciado la inestabilidad de algunas fuentes renovables. Si hay sol, hay energía solar; si hay viento, eólica. Son energías limpias por las que hay que apostar, pero el sistema necesita estabilidad en tensión y frecuencia. Eso lo aportan las energías síncronas, como la nuclear, la hidráulica o los ciclos combinados.
-¿Cuál es la explicación más aceptada?
-Que en ese momento había un peso excesivo de renovables frente a ese porcentaje mínimo —en torno al 20%— que debería estar cubierto por fuentes fiables que estabilicen la red. Esa es una de las hipótesis principales. Otras, como el ciberataque, se descartaron pronto. Un juez dirá realmente qué es lo que sucedió.
-¿Se puede prescindir de la energía nuclear?
-No. Podemos avanzar hacia un mix más limpio, pero no podemos obviar energías como la nuclear. Es una energía barata, limpia y, me atrevería a decir, segura. El problema es que el debate se ha politizado mucho.
-¿Hasta qué punto influye ese debate político?
-Mucho. Recuerdo el caso de una joven que trajimos tras el apagón, hija de uno de nuestros colegiados, que está haciendo un doctorado en ingeniería nuclear en Reino Unido. Me decía que al llegar a España le sorprendía escuchar que Andalucía o España son antinucleares. Eso demuestra que cuando los mensajes políticos se trasladan al ámbito técnico pueden ser peligrosos.
-Entonces, ¿cómo debe ser ese mix energético?
-Renovables, sí, pero siempre respaldadas por energías que aporten estabilidad, como la nuclear, la hidráulica o los ciclos combinados.
-Hay debate también sobre el cierre nuclear previsto para 2035.
-La mayoría del colectivo está en contra. Puede generar problemas, subidas del precio de la electricidad y situaciones más complejas. Hay que tener en cuenta que en España tenemos siete centrales nucleares, no siempre todas están funcionando, mientras que en Francia hay 57. Su sistema es mucho más estable. Eso es una evidencia.
-Otro reto es el almacenamiento.
-Sin duda. Es la prioridad. Si conseguimos almacenar energía de forma eficiente, barata y segura, estaremos dando con la piedra filosofal. El hidrógeno verde es una tecnología prometedora, aunque aún hay que optimizar costes. Hay inversiones importantes en marcha que abren un escenario ilusionante.
-Tras el apagón hubo muchas reclamaciones. ¿Qué tipo de peritajes han realizado?
-De todo tipo. Daños en aparatos por picos de tensión al restablecer el suministro, ya que esos cambios generan sobretensiones que afectan a equipos sensibles. Y también pérdidas por paralización de actividad: empresas que estuvieron horas sin producir, con el consiguiente lucro cesante.
-¿Se ha resuelto ya esa situación?
-Muchas reclamaciones siguen en curso y en muchos casos están judicializadas. Estamos hablando de responsabilidades económicas muy importantes.
-¿Qué consejos daría a la ciudadanía?
-A nivel doméstico, mantener bien las instalaciones eléctricas, revisarlas periódicamente y actualizarlas, sobre todo en viviendas antiguas. Las protecciones contra sobretensiones, diferenciales y puestas a tierra son fundamentales para la seguridad.
-¿Y a nivel estructural?
-Falta inversión en infraestructuras de transporte eléctrico. En la provincia de Cádiz llevamos años denunciando que no hay capacidad suficiente. Sin red, no hay posibilidad de crecimiento industrial.
-¿Es un problema localizado?
-Afecta a toda la provincia, aunque especialmente a zonas como el Campo de Gibraltar, la Bahía de Cádiz o el entorno de Jerez. Si la red no tiene capacidad, la energía no se puede transportar ni consumir.
-La pasada semana disfrutaron de la jornada de convivencia en COGITI Cádiz.
-Sí, es muy importante que el colectivo se sienta como una gran familia profesional. Y así se escenifica pues en todo el plano de actividades socioculturales que tenemos a lo largo del año. Sirve para generar networking. De ahí salen muchas iniciativas y me consta,Este este año hemos tenido más de 250 personas allí conviviendo a lo largo de 24 horas en unas instalaciones hoteleras de primer nivel. Se generan momentos de encuentro, de oportunidades profesionales, de compartir entre todos y año tras año es una delicia el poder estar sin ningún tipo de de protocolo con los compañeros y disfrutando de su compañía y de sus vivencias. Y sin prisa, que también ayuda.


