La patronal European Aluminium ha advertido de que 2026 será un año decisivo para el futuro del sector en Europa, marcado por la presión energética, la competencia global y los cambios regulatorios.
Según su Action Plan 2026, la demanda de aluminio podría crecer un 30% hasta 2040, impulsada por la transición energética y la electrificación, mientras que más de la mitad del consumo europeo ya depende de importaciones.
El principal problema sigue siendo el coste energético: la electricidad representa entre el 30% y el 45% del coste de producción primaria, muy por encima de competidores como Estados Unidos o China.
El sector reclama medidas urgentes, como contratos energéticos a largo plazo, refuerzo del mercado de materias primas recicladas y una política comercial más defensiva frente a prácticas desleales.
Además, pide ajustes en el mecanismo de ajuste en frontera por carbono (CBAM), cuya fase definitiva arrancó el 1 de enero de 2026, al considerar que aún presenta lagunas importantes.
La Comisión Europea prepara nuevas medidas sobre la exportación de chatarra de aluminio y la futura Circular Economy Act, en un contexto en el que la industria se juega su competitividad.


