Con motivo de la celebración del Día de la Mujer en la Ingeniería, el programa El mirador de Onda Cádiz Televisión contó el pasado martes con la participación de María de los Ángeles Moreira, ingeniera técnica industrial y miembro del Colegio de Graduados e Ingenieros Técnicos Industriales de Cádiz (COGITI). En su intervención, María de los Ángeles analizó los desafíos actuales del sector, la importancia de los referentes femeninos y la necesidad de una conciliación real para alcanzar la igualdad en los puestos de liderazgo.
El camino de María de los Ángeles hacia la ingeniería eléctrica no fue directo, sino el resultado de un análisis maduro en un contexto económico complejo. Con un fuerte referente familiar —su padre es arquitecto—, su primera opción siempre fue la arquitectura, impulsada por una fascinación temprana hacia la construcción y el deseo de "hacer que las cosas funcionen".
Sin embargo, su entrada en la educación superior coincidió con una profunda crisis económica, lo que la obligó a revaluar el mercado laboral. Tras estudiar detenidamente los programas académicos, descubrió que la ingeniería eléctrica no solo encajaba con sus intereses, sino que abría un abanico de oportunidades seguras. "A día de hoy puedo decir que me gusta mucho lo que hago y que fue un acierto total", afirma con rotundidad.
El aula universitaria: constancia y éxito femenino
Al abordar el debate sobre el sesgo de género en las carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas),Moreira reconoció que, aunque ella nunca se sintió redirigida hacia las letras porque "las ciencias se le daban bien desde pequeña" —una cualidad que hoy ve reflejada en su propia hija—, el sesgo generacional que desincentiva a las niñas a destacar en la ciencia sigue existiendo.
Su paso por la Universidad de Sevilla dejó en ella un gran recuerdo de compañerismo, trabajo en equipo y apoyo mutuo, especialmente entre el porcentaje minoritario de alumnas. En este sentido,Moreira aportó un dato valioso sobre el rendimiento académico:
"Tengo la sensación de que las mujeres que estudiamos ingeniería terminamos la carrera con mucho más éxito en porcentaje que nuestros compañeros hombres. Quizás somos más constantes y exigentes a la hora de querer conseguir nuestro objetivo, y eso se ve reflejado a nivel académico".
El techo de cristal: del éxito 'junior' al reto del liderazgo
Una de las reflexiones más agudas de la ingeniera de COGITI Cádiz se centró en la evolución laboral de las mujeres dentro de las empresas. A su juicio, el acceso al mercado de los perfiles junior es prácticamente igualitario y goza de una empleabilidad altísima en sectores como la construcción, las energías renovables, la eólica o la digitalización. El problema real surge a mitad de carrera.
ParaMoreira, la desigualdad se hace evidente cuando se aspira a posiciones de dirección y liderazgo. En estas etapas, la carrera profesional de la mujer suele coincidir con la maternidad y la creación de una familia, un periodo donde las estructuras actuales penalizan a las ingenieras.
A pesar de que las bajas maternales y paternales se cumplen por igual,Moreira denunció la falta de políticas de conciliación reales más allá de los permisos de nacimiento: "La mujer sigue teniendo una carga familiar y de casa que implica que, durante una etapa, no estemos al 100% en nuestro trabajo. Es una realidad. Entiendo que las empresas busquen a un hombre en esas edades para dirigir, pero tenemos que seguir trabajando para que se pueda escalar a esas posiciones en igualdad".
El valor de los referentes y el arte de simplificar
La trayectoria de María de los Ángeles estuvo marcada positivamente por empezar sus prácticas profesionales bajo la supervisión de una ingeniera, una de las pocas mujeres en puestos de mando en su primera empresa. "Fue mi referente. Si no la hubiese tenido a ella, quizá mi trayectoria y mi perspectiva hubiesen cambiado. Le agradezco mucho cómo me marcó", recordó con gratitud.
Para finalizar,Moreira hizo un llamamiento a las empresas para que apuesten firmemente por equipos mixtos al 50%, argumentando que la diversidad de género no es una cuestión de cuotas, sino de productividad pura. Recordando las palabras de un profesor de universidad que definía la ingeniería como "resolver los problemas de forma fácil y lo más barato posible", la ingeniera destacó las habilidades diferenciales que aporta la mujer al sector:
- Capacidad de comunicación y diplomacia: Perfiles más políticos y empáticos que mejoran el clima laboral y la negociación.
- Gestión del trabajo en equipo: Alta disposición para la cooperación y la resolución conjunta de conflictos.
- El don de la simplificación: Por las propias circunstancias de la vida y la gestión del tiempo familiar, las mujeres desarrollan una alta capacidad para simplificar procesos, reducir problemas y filtrar errores.
"Perdemos ese complemento al ser minoría", concluyóMoreira, insistiendo en que el futuro de la ingeniería pasa inevitablemente por aprovechar el 100% del talento disponible, combinando las visiones de hombres y mujeres para hacer que las empresas funcionen mejor.


